Se muestran los artículos pertenecientes al tema Tijeretazos de ficción.
03/04/2008

Nunca leo sin antes estar segura de que me hallo en una posición estable. Conservo esta costumbre desde que tenía siete años, cuando, sentada sobre un muro alto leyendo Los niños del agua, tan cautivada me tenía la descripción de la vida submarina que inconscientemente relajé los músuclos. En lugar de flotar en el agua que con tanta nitidez me rodeaba en mi imaginación, caí de bruces al suelo y perdí el conocimiento. Todavía se me nota la cicatriz debajo del flequillo. Leer puede ser peligroso.(pág. 14)
Texto: El cuento número trece, Diane Setterfield
Foto: DiegoBE
25/10/2007
T'imagines la vida sense ell?

T'imagines la vida sense ell? M'ho dic de dia i m'ho dic de nit. I fantasiejo: així seria l'esmorzar, així la feina, així el dinar, així la sortida al cine, així pujaria al Mateu, així dormiria, això mejaria, a aquesta gent veuria, així em vestiria. T'imagines la vida sense ell? S'ha acabat la por, s'ha acabat patir, s'ha acabat suportar la vida. La vida, la vida, com fa tothom.
¿Te imaginas la vida sin él? Me lo digo de día y me lo digo de noche. Y fantaseo: así sería el desayuno, así el trabajo, así la comida, así la salida al cine, así subiría a Mateo, así dormiría, así comería, a esta gente vería, así me vestiría. ¿Te imaginas la vida sin él?, se ha terminado el miedo, se ha terminado sufrir, se ha terminado soportar la vida. La vida, la vida, como hace todo el mundo (Traducción: Dsdmona)
Foto: Hidra
Texto: "T'imagines la vida sense ell?" (pág. 9), Isabel -Clara Simó
11/10/2007
Un beso, dos besos, tres besos...

Dame mil besos, luego cien, después otros mil, luego cien más, luego mil, después cien; por fin, cuando hayamos sumado muchos miles embrollaremos la cuenta para no saberla y para que ningún envidioso nos pueda echar mal de ojo cuando sepa que nos hemos dado tantos besos.
Texto: Carta de amor de Catulo a Lesbia, pág. 110 de "Afrodita", Isabel Allende
Foto: Z-nub
27/09/2007

Decididamente, la sobremesa hoy está hecha de besos y de abrazos; en una travesía hacia un lugar llamado dulzura. Con los besos, los olores, los abrazos, las babas, los intercambios de calor personal, los lametones, los mocos, se amasan la madre y los niños, que quedan sabrosamente encantados de compartir los productos del cuerpo. Como todo pacto de sangre, éste del amor entre ella y los niños se cocina intercambiando al tiempo pareceres y líquidos. Amar -piensa ella- debe de ser sencillamente esto: mezclarse en el líquido del otro y diluirse en el mar templado de los besos.
Foto: Valoo_agm
Texto: "La jornada de las mujeres-árbol", Teresa Moure; Ed. Ronsel (pág. 63)
22/09/2007
Una mujer desnuda y en lo oscuro

Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
Foto: Anani
Texto: Mario Benedetti
13/09/2007
Ese beso...

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta, cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara. Una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios. Apoyando apenas la lengua en los dientes. Cuando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce y si nos ahogamos en un breve y terrible adsorber simultáneamente del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura. Y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Texto: Julio Cortázar, Rayuela
Foto: Rokebola
08/08/2007

Si alguien estuviese contemplándola por un agujerito, pensaría que está dormida. El cuerpo apenas se mueve. Únicamente el sube y baja de la respiración denuncia al animal que reposa tranquilo, a la espera, tal vez al acecho. Un hermoso animal, eso vería quien observase la escena, pues incluso ahora que los pesares de la vida han dibujado surcos profundos en su rostro, esos surcos no hacen más que prolongar el poder de la mirada hacia arriba, hacia los lados. No duerme. Las moscas recorren sus dedos, se posan en la nariz, zumban al catar la humedad templada de los labios y le hacen dar manotazos al aire, resoplar, pero no consiguen apartarla del estado de profunda concentración en que se halla. El ceño fruncido, la mirada fija, los miembros sosegados, se diría un animal tranquilo y suave, gata junto a la chimenea, cachorro o tortuga, ¡qué más da!, a no ser esa boca que no para de deletrear, como si estuviese pronunciando una plegaria. Está leyendo.
Texto: Hierba Mora, Teresa Moure (pág. 115)
Foto: Zarzalamora
22/02/2007
La vida...

La vida no es, como nos han enseñado, una página escrita que nos aguarda. Cada día, a cada momento, escogemos lo que somos, lo que sentimos y lo que creemos. Nuestras palabras y nuestros hechos no son otra cosa que elecciones. Yo escogí moverme en la delgada línea que separa el bien del mal, y cerré los ojos. Entregué a otros mi vida y permití que ellos decidieran que sería yo.
Espido Freire "Melocotones helados"
19/01/2007

[..]Tenía una mirada directa, y algo dió un salto dentro de ella. Los ojos, la voz, la cara, el cabello plateado, la flexibilidad con que se movía su cuerpo, todo eso despertaba sensaciones familiares, sensaciones perturbadoras e irresistibles. Todo en él evocaba una de esas imágenes que hablan en susurros cuando uno está a punto de dormirse, cuando han caido todas las barreras.[..]

[..]Ella se sonrojó un poco. Por Dios ¿qué había en ese hombre? Era como un ser de otro mundo que hubiera llegado en la cola de un cometa y hubiera caído en la entrada de su casa. ¿Por qué no quería decirle simplemente de nada?... me siento un poco lenta cuando estoy con él, aunque no es por lo que él hace. Soy yo, no él.[..]
Robert J. Waller "Los puentes de Madison County"
10/01/2007

../.. Más que nada, se recordó a Robinson Crusoe, y se maravilló de lo rápidamente que se habían producido aquellos cambios. Había sido únicamente cuestión de meses, y en ese tiempo se había convertido en otra persona. Trató de acordarse de cómo era antes, pero le resultó difícil. Miró a aquel nuevo Quinn y se encogió de hombros. En realidad, no importaba. Antes era una cosa y ahora era otra. Ni mejor ni peor. Era diferente, nada más. ../..

Fragmento: 'La trilogía de Nueva York', Paul Auster

